Acércate y acaricia con tus dedos sus facciones.
Despierta en ti, todas aquellas emociones, que se han dormido, solo porque fui tu luz.
Y vive, amor, con la esperanza de un mañana en otro cielo, sobre mil soles, en lejano firmamento.
Y sueña libre, solo porque fui tu luz.
Avanza, amor, con tu alma noble, cargada de tantos sueños, sabiendo que, por siempre tu, seras el dueño.
De estas alas blancas que volaron hacia ti.
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