viernes, 27 de mayo de 2016

Acecha

Acecha

Los pinos aprovechan el viento para ejecutar escalofriantes melodías, los cañaverales se inclinan reverentes, unidos y crujientes ante el embate furioso del temporal.
Las ranas corean canciones diferentes, únicas, oscuras, frías y algunas desafiantes.
En la portera del potrero, el nido de hornero, estoico, escurre la lluvia protegiendo con su redondeada espalda tres pichones asustados. Los relámpagos iluminan el entorno, y los truenos hacen temblar la tierra con sonidos de entrañas. Allí va, subiendo el poste, justo hacia el nido, sigilosa, mas fría que la tormenta, su bífida lengua saborea su presa, aleteos, silencio....no fue suficiente la fortaleza del nido de barro, la culebra, no tuvo en cuenta el esfuerzo para lograr la construcción casi perfecta, tampoco las idas y venidas de padres amorosos acarreando el alimento diario, no le importó la ternura de aquellos que recién emplumaban y no podían defenderse de su mortal ataque, solo buscaba saciarse, para seguir arrastrándose hacia otros nidos desprotegidos. Blanca y sigilosa, mas fría que la tormenta, destructora, mortal.